Segunda parada del RoadTrip por el (pre)Pirineo Oscense: Montañana, un verdadero pueblo medieval congelado en el tiempo. ¿Que no? Leed y mirad, y juzgad por vosotros mismos.
 

Ya están estos otra vez con los pueblos medievales. Pues sí, oigan, ya estamos otra vez con pueblos medievales, y es que visitar pueblos con estética del medioevo es una de nuestras grandes aficiones viajeras. Pueblos con castillos, abadías y monasterios se encuentran a decenas en nuestra mochila viajera, pero no todos ellos acaban siendo tan medievales como suponíamos. Y este, señoras y señores, no es el caso de Montañana.

Detalle de una de las calles de la localidad
Cuando decidimos viajar hasta el Valle de Benasque pusimos el mapa sobre la mesa – o en nuestras pantallas de ordenador – y comenzamos a investigar qué era lo que nos quedaba por ver en Huesca y que nos pillase de camino hasta nuestro destino. Entre una cosas y otras apareció el nombre de Montañana y me dije: ¿pero no hemos estado ahí antes?
 
Hará un par de primaveras – o tres – nos desplazamos hasta la Vall de Boí para hacer otro roadtrippor el Pirineo. Era la segunda vez que viajábamos juntos hasta esta maravillosa cordillera y nos paramos por casualidad en un lugar llamado Puente de Montañana  (podéis leer más sobre nuestro viaje aquí), lugar que tenía bastante encanto. Pues el encanto no era nada comparado con el que se podía encontrar a escasos kilómetros de allí y que nosotros, aquella vez, habíamos pasado – y por pura ignorancia – de alto.
En mis tareas de investigación antes de cualquier viaje – aunque lo organicemos con solo 10 días de antelación – acabo encontrando una cantidad de datos ingentes sobre un montón de lugares que, muchas veces, no son tan bonitos como los pintan porque de vez en cuando hay algún que otro interés oculto en hablar sobre ellos, por ello cada vez soy más escéptica con lo que me voy encontrando en determinados lugares y busco una y otra, y otra, y otra, y otra vez.
 
No hace frío en Montañana, no.
Y esto es lo que sucedió con Montañana, del que se dice que es uno de los núcleos medievales más bien conservados de Huesca. No será para tanto, porque justamente Huesca está llena de núcleos urbanos detenidos en el tiempo en los que viven poquísimas personas – el terrible drama del mundo rural – y que te hacen sentir no solo en un espacio sino también en un tiempo totalmente distintos al actual. Pero bueno, decidimos darle una oportunidad a Montañana.
 
 
Así, después de Benabarre y con el coche cargado de chocolate conducimos unos pocos kilómetros hasta Montañana, pueblo que se encuentra en la orilla del Noguera Ribagorzana, que divide Aragón y Catalunya en este punto. Tras pasar por Puente de Montañana, y debiendo cruzar la carretera de una manera un poco kamikaze, torcemos a la izquierda y comenzamos a transitar por una carretera bastante estrecha y con bastantes curvas que después de unos pocos kilómetros nos llevará hasta nuestro destino.
 
En Montañana viven, en la actualidad, apenas 30 personas. A mediados del s.XX el pueblo quedó casi deshabitado ya que las gentes que allí vivían decidieron trasladarse hasta Puente de Montañana, mucho mejor comunicado. Esa fue su desgracia pero, como para tantos y tantos lugares que hemos visitado, fue también su suerte: Montañana quedó tal y como era en el pasado. Y así es hoy.
 
Las pocas señales de progreso que encontramos en la localidad, y a su llegada, son un aparcamiento a mano izquierda y una Oficina de Turismo a mano derecha, además de algún que otro cable de luz y teléfono sobre los tejados. Pero incluso esos detalles que podrían ser síntoma de algún avance palpable son, en realidad, signos de un abandono progresivo que acaban recordando a lo que fueron nuestros pueblos hace 50 años.
 
Tras pasar por la Oficina de Turismo una debe adentrarse por las calles empedradasde la localidad. La calzada de Montañana es uno de los elementos más destacados del lugar, y es que para nada son piedras colocadas de forma cuidada en tiempos modernos para dar al lugar un aire antiguo. La calzada es auténtica: guijarros puestos aquí y allí de un modo desordenado que han sido pisoteados miles y miles de veces desde hace siglos. Es complicadísimo levantar la cabeza en Montañana y dejar de admirar el suelo.
 
Otro de los elementos destacados de la localidad es el puente medieval que se encuentra sobre el barranco de San Juan. De este tipo de puente hemos visto ya unas cuantas decenas en nuestros viajes, pero nada comparado como el de Montañana, sobre todo porque casa perfectamente con el entorno y no queda allí como un mero recuerdo a lo que fue, sino que es necesario, hoy en día, cruzar para seguir con nuestra marcha.
Además del puente medieval, en Montañana hay restos de tres iglesias románicas y dos castillos. La iglesia más importante de todas ellas se encuentra en lo alto de la localidad, y es la de Santa María de Baldós, de estilo románico. Pero antes de llegar a ella debemos pasear por el pueblo entre casas de piedra, portales, soportales y alguna que otra torre defensiva.
 
Montañana fue en el pasado villa amurallada y en la actualidad queda en pie la Torre de la Carcel, a mitad de camino hacia la iglesia de Santa María de Baldós. Además, y ya desde ese punto, podemos observar la Iglesia del San Juan, ubicada en las afueras de la población y en el otro lado del barranco, iglesia a la que os podéis acercar después de un breve paseo – a no ser que se os ponga a llover…
 
La iglesia a la izquierda y la Torre a la derecha
 
A medida que vamos avanzando y ganamos metros – la subida no es cosa cómoda –, vamos viendo un elemento curioso cercano a la iglesia. Se trata de los restos de la fortaleza que se encontraba unida a la primitiva iglesia de San Martín, la cual desapareció tras la construcción de la que vemos hoy en día.
 
 Subir hasta lo alto del cerro es ya una experiencia, no necesita ningún tipo de pretexto. El recorrido es bellísimo y los diferentes elementos que vamos encontrando por el camino nos hacen pensar que el – pequeño – esfuerzo que estamos haciendo vale la pena.
 
La iglesia tiene como elemento más importante la portada principal con un tímpano labrado bellísimo. Además, y anexa a la iglesia, se encuentra el recinto conocido como la Abadía, de los siglos XV y XVI, y de la cuál se sabe bien poco.
 
 
¿Qué era eso de la Abadía?
Es cierto que una alucina allí, porque aquello de que se está haciendo un viaje al pasado cobra todo su sentido en esta pequeña localidad olvidada por tantos. Las vistas desde lo alto del cerro son increíbles y cuando comienzas a descender te das cuenta de la belleza de todo el conjunto: las casas, las calles, el entorno, el barranco…
 
Aunque llueva… ¡qué belleza de lugar!
Montañana es, sin ningún atisbo de duda, uno de esos lugares que vale la pena visitar. Es, también – y tal vez –, uno de esos lugares que pasamos por alto per tener que desviarnos apenas unos pocos kilómetros. Pero tras el  – pequeñísimo – esfuerzo éste se verá superado – y con creces – por la recompensa que nos encontraremos al final de una carreta olvidada. Hacednos caso, no es puro márketing: visitad Montañana.
 
 

MÁS INFORMACIÓN

En Arteguías tienen un completísimo dosier sobre la localidad. Podéis leerlo aquí: http://www.arteguias.com/huesca/montanana.htm
En esta página encontraréis también información al respecto.
La Oficina de Turismo de Montañana ofrece visitas guiadas al casco histórico e iglesia. Consultar los horarios y precios allí.
 
Otro lugar cercano e interesante a Montañana, y que es la primera parada de nuestro roadtrip, es Benabarre. Podéis leer nuestro relato aquí: Benabarre
 

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